(¯`·._.· EL SUEÑO DE LA ALQUIMISTA·._.·�½´¯)

 


febrero 04, 2006

Georges Bataille
El erotismo (fragmento)

" En medio de un enjambre de muchachas, desnuda Madame Edwarda sacaba la lengua. Ella era, para mi gusto, encantadora. La elegí: ella se sentó cerca de mí. Apenas tuve tiempo de responder al mozo: tomé a Edwarda que se abandonó: nuestras bocas se juntaron en un beso enfermo. La sala estaba abarrotada de hombres y de mujeres y tal fue el desierto donde el juego se prolongó. Un instante su mano se deslizó, y yo me quebré de pronto como un vidrio, y temblé en mis pantalones; sentí a Madame Edwarda, de quien mis manos contenían las nalgas, ella misma al mismo tiempo desgarrada; y en sus ojos más grandes, dados vueltas, el terror, en su garganta un largo estrangulamiento. Me acordé que había deseado ser infame o, más bien, que hubiera sido necesario, de toda fuerza, que eso ocurriera. Adivinaba risas a través del tumulto de las voces, las luces, el humo. Pero nada contaba ya. Apreté a Edwarda en mis brazos, ella me sonrió: enseguida, transido, volví a sentir en mí un nuevo choque, una suerte de silencio cayó sobre mí de lo alto y me heló. Era elevado en un vuelo de ángeles, que no tenían cuerpos ni cabezas, hechos de deslizamientos de alas, pero era simple: me volví desgraciado y me sentí abandonado como lo estás en presencia de Dios. Era peor y más loco que la embriaguez. Y ante todo sentí una tristeza ante la idea de que esta grandeza, que caía sobre mí, me robaba los placeres que yo contaba con Edwarda. Me encontré absurdo: Edwarda y yo habíamos cambiado dos palabras. Experimenté un instante de gran malestar. No hubiera podido decir nada de mi estado: ¡en el tumulto y las luces, la noche caía sobre mí! Quise atropellar la mesa, tirarlo todo: la mesa estaba empotrada, fijada en el suelo. Un hombre no pudo soportar nada más cómico. Todo había desaparecido, la sala y Madame Edwarda. Sólo la noche...
(...)
La segundona tomó mi dinero, me levanté y seguí a Madame Edwarda cuya desnudez tranquila atravesó la sala. Pero el simple pasaje de en medio de las mesas abarrotadas de muchachas y clientes, ese rito grosero de la “dama que sube”, seguida por el hombre que le hará el amor, no fue en ese momento para mi más que una alucinante solemnidad: los talones de Madame Edwarda sobre el suelo embaldosado, el contoneo de ese largo cuerpo obsceno, el acre olor de mujer que goza, humeando para mí, de ese cuerpo blanco... madame Edwarda iba delante de mí... en nubes. La indiferencia tumultuosa de la sala a su felicidad, a la gravedad mesurada de sus pasos, era consagración real y fiesta florida: la muerte misma era de la fiesta, en eso de que la desnudez del burdel llama al cuchillo del carnicero. "

 


octubre 30, 2005
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-Fui sirena - pronuncia temerosa junto a la oreja adorada-......¿me oyes? fui sirena.
No puede callarlo. ¡Es la vida que esta viviendo! Imposible no gritarla.
Ahram vuelve la cabeza sobre la almohada. Que cerca le quedaban esos ojos glaucos, ahora claros y profundos!
- Necesito que lo sepas, darte todo lo que soy.... Sirena de cerdad, en la mar, con mi cola de pez.... Luego me hice mujer- concluye con un suspiro. Ya está, es irremediable.¿Ha hecho bien? Trata de interpretar la expresión de ese rostro, a contraluz de la ventanita.
El hombre, al principio solo habia recogido en su oido la miel de la voz. Ahora ha captado el sentido y reacciona en tono alerta, incredulo.
- como has dicho?
Aún podria ella hecharlo a broma. Pero ni se le ocurre. Rapidamente , en pocas palabras, explica que lo habia olvidado, que por eso no sabia de su infancia, pues no la tuvo.
- En ti todo es posible, tenia que ser así.
- Porqué dejaste de serlo?¿Te castigaron los dioses?
-¡No, se lo pedí a Afrodita y me lo condedió! Conocí a los hombres viendoles coger coral, supe como eran, descubrí que ellos vivian, vivian más que yo, y preferí ser mujer...
- Te creo. Solo siendo inmortal, siendo una diosa, podias darme lo que me has dado.
Con tu extraño ser, y tus ojos marinos. Me obsesionabas.....¡No pude resistir a tanto iman!
Le mira tan amorosamente que sus ojos le conquistan.El hombre se rinde a esos ojos:
- Glaucos......Te llamarás GLAUKA.
(lA VIEJA SIRENA- JOSE LUIS SAN PEDRO)


 


octubre 08, 2005
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Estoy muerta. Me fue difícil darme cuenta pero a esta altura es indudable. No podía reconocer que no era un sueño, que realmente hice este viaje que me olvidó en el camino.

Si me pongo a rememorar hasta soy capaz de recordar el instante en que preparé a toda velocidad un pequeño bolso, sólo lo indispensable para un par de días. Recuerdo cuando saqué el auto del garaje, era de madrugada, mientras la vecina curiosa espiaba por las rendijas de la persiana. Tomé esas calles frías de invierno a toda velocidad. Había neblina y yo me angustiaba. ¿ En qué pensaba? Ya recuerdo, en la llamada. " Usted es la señora de..." Esa voz chillona retumbaba en mi cabeza " el auto gris..", " el lugar desolado...", " lo siento señora, nos llevó tres semanas..."

Las palabras retumban y retumban en mi cabeza: "Martín... auto gris... tres semanas...". Pero ahora estoy muerta y ya no importa, esto no es lo que yo pensaba, no se parece a nada que haya leído, me inquieta, algo tiene que pasar.

¿En qué estaba? ¡Ah! sí. Era de madrugada. Salí con el auto angustiada, a un lugar desolado y tan lejos de casa. La niebla, no se veía nada. La niebla va cubriendo los campos sembrados. Una mujer con una blanca túnica baila entre los árboles, su cabello blanco envuelve sus tobillos. Hay hogueras a lo lejos. Es una Banshee.
Mi manto me envuelve. El rocío del atardecer cubre de cristales los prados de la isla verde. Está oscureciendo, el sol ya se ha acostado sobre la tierra y el resplandor del fuego anticipa la fiesta. Un olor a resina invade mis sentidos.

Hoy es la fiesta de Samhain, en esta noche especial recibiré a mis ancestros junto a las hogueras. El druida camina adelante, el viento azota sus blancos vestidos contra sus flancos. No me mira, va agitando su vara del árbol de la vida. Los jóvenes se van sumando en fila a sus espaldas. Bajo la protección de los árboles seguimos en silencio su marca en el camino.

Alguien va a morir, a lo lejos oigo música de hadas. Hay una Banshee, pasa bailando entre los árboles al son de los tambores. Se ríe y me mira traviesa, la reconozco, esta vez será alguien de mi clan.

Martín desapareció, tuve que obligarme a recordar. Así sin explicación, no vino a dormir. Cuando desperté en mi lado de la cama y noté su ausencia ya era de mañana. Hice todos los llamados de rigor: trabajo, amigos. Con un amargo sabor en la boca me decidí y llamé a la policía.

Tuve que observar con horror mientras hurgaban en todas sus cosas, toda mi intimidad quedó al desnudo.

Un policía gordito que sudaba mucho me interrogaba: "Estee... usté no tenía problemas con su marido... nunca se enteró de alguna otra mujer, por ejemplo... Le avisaba cuando llegaba tarde....".

Cuando logré echarlos se me cayó la soledad encima en un instante. Dos semanas, y aún no hay novedades. " ¿Cuándo lo van a encontrar? Necesito que lo encuentren."


El viento juega en mis rojos cabellos. Esta noche yo, Mairie de la estirpe de Bran hijo de Febal. Cuando el druida lo permita, entre el sonido de los cuernos y el tañer de los tambores, bailaré junto al fuego.

Es una buena noche, las sombras de los túmulos se alargan, la luna brillante ilumina los grises acantilados. Hoy los vivos recibiremos nuestros ancestros con alegría. La ceremonia comienza. Frente a la hoguera el druida extiende sus brazos en comunión con los muertos. Se huele la magia en el ambiente, nos eleva y nos transporta.


Este accidente estúpido no tenía que pasar, sólo tenía que reconocer el cuerpo y las cosas. La niebla era tan espesa esa noche, me traicionó la ansiedad. Sentí un solo golpe, y ya está, estaba muerta. ¿Hice todo esto por nada? Tuvieron que demorar tres eternas semanas para descubrir el auto en el agua.

Alguien está cantando en alguna parte. Tengo miedo, no puedo sentir el frío aunque veo la escarcha. Un olor a resina invade mis sentidos.

"¿Porque me traicionaste Martín? Nada de esto hubiera pasado, estaríamos juntos...vivos!". Recuerdo cuando levanté simultáneamente el teléfono y escuché, escuché lo que no debía. No sé quien es ella, ya no lo sabré nunca.

No sospechaste nada raro cuando te pedí que me acompañaras. La culpa te hacía complaciente y no pudiste negarte.

Una mujer blanca pasa bailando cubierta con sus cabellos blancos.
Cuantos días pasaron? El tiempo no existe, solo la niebla. Cada tanto oigo tambores a lo lejos y un resplandor se insinúa entre mis pestañas. Alguien me llama. Tiene un acento extraño. Camina hacia mí con sus brazos abiertos, sus pulseras tintinean. Es una mujer joven casi adolescente. Bajo un largo manto negro que la cubre se adivinan sus vestidos antiguos. Sus cabellos rojos como el fuego se destacan en esta fría y blanca nada. Me sonríe, se me parece bastante.

Tomo sus manos extendidas y me abandono. Ahora sé que no era un sueño.

Esta es la noche del encuentro. Suenan los tambores y los cuernos. Un hada blanca, de blancos cabellos baila entre los arboles. Se aleja cantando.

Por Viviana O´Connell
Mayo 1997

 


septiembre 16, 2005
Si lloras porque se ha puesto el sol, las lagrimas no te dejaran ver las estrellas....

 


agosto 28, 2005

La luz del sol mantiene el delirio
a raya.Sentado el calor, deseo
tan solo lo que mis sueños
me pueden dar: huir de la muerte,
de caer en la desesperación
al contemplar mi inevitable destino.

No me gusta llamarlo destino
porque solo sentí delicia
en la carne; la mia, la suya. Más aún si me desespera
el final, no me arrepiento, no puedo, de mi deseo;
¿Quien hubiera pensado, que conduciria a la muerte?
Al calor del sol, me siento juntoa la ventana ysueño:

ante mi en un campo eterno se yergue Morpheus,
y me pregunto si me hallo ante mi destino,
imagen del aspecto que tendré cuando la muerte
venga por mi. Debo de estar delirando,
creo, porque por descarnado y enjuto que esté,
aun le deseo a él. Una libido frustada en un desespero

más facil de encajar que la propia muerte. Ultimamente, el desespero
es un acompañante tan asiduo que incluso
en mis sueños
está presente.La angustia de querer, de necesitar ser deseado
es inevitable; de todo muchacho el irreversible destino.
Le suplico:" podria mostrarte tales delicias......"
Pero Morpheus anda ocupado, poco importa la petit mort.

Es un espiritu que predice mi muerte
con una estela quejumbrosa de sumo desespero.
Me estremezco ante el sonido, frio, y se que el delirio
y la noche sudan mi cuepo, invadiendo incluso mis diurnos sueños.
Sé lo que no puedo evitar; y por eso lo llamo destino.
¿A quien trato de engañar con este deseo
a cambio de tiempo de vida, de poder ser deseado
de nuevo, aunque solo sea una vez antes de morir?
¡Antes de morir! ¡Cruel inoportuno destino!
Tan hundido estoy en la desesperación
queni siquiera puedo yacer en mis sueños.
Pero se que esta abstinencia no es más que el delirio
que invade mis sueños.Morpheus, ayudame a luchar contar el destino..
¡Dejame ser deseado! ¡ No me dejare vencer por el desespero!
¡Protesto! ¡Protesto contra la muerte de la delicia!

"sextina eterna" (Lawrence Schimel)

 


julio 23, 2005



Una vez que promediaba, triste noche, yo evocaba,
fatigado, en viejos libros, las leyendas de otra edad.
Yo cejaba, dormitando, cuando alla, con toque blando,
con un roce incierto, debil, a mi puerta oi llamar.
"A mi puerta un visitante murmure - siento llamar;
eso es todo, y nada mas". Ah es fatal que le remembre!
Fue en un tetrico diciembre; rojo espectro enviaba al suelo
cada brasa del hogar. Yo, leyendo, combatia
mi mortal melancolia por la virgen clara y unica
que ya en vano he de nombrar, ya que se oye "Leonora"
por los angeles nombrar, ah, por ellos nada mas!
Ya al rumor vago, afelpado, del purpureo cortinado,
de fantasticos terrores sinti el alma rebosar.
Mas, mi angustia reprimiendo, conforteme repitiendo:
"Es sin duda unvisitante quien, llamando, busca entrar;
un tardio visitante que a mi cuarto busca entrar:
eso es todo, y nada mas". Vuelto en mi, no mas vacilo;
y en voz alta, ya tranquilo: "Caballero - dije - o dama,
mi retardo perdonad; pero, de hecho, dormitaba,
y a mi puerta se llamaba con tan fino miramiento,
noble y timido a la par, que aun dudaba si era un golpe".
Dije; abri de par en par: sombras fuera, y nada mas.
Largo tiempo, ante la sombra, duda el anima, y se asombra,
y medita, y suena suenos que jamas oso un mortal.
Todo calla, taciturno; Pude alli quizas un nombre:
"Leonora", murmurar, y, en retorno, supe el eco:
"Leonora", murmurar; esto solo y nada mas.
A mi cuarto volvi luego. Mas, el alma toda en fuego,
senti un golpe, ya mas fuerte, batir claro el ventanal.
"~De seguro, de seguro - dije - hay algo, alli en lo oscuro,
que ha tocado a mi persiana. Y el enigma aclare ya:
Corazon, quieto un instante! Y el enigma aclare ya:
es el viento, y nada mas". Dejo francos los batientes,
y batiendo alas crujientes, entra un cuervo majestuoso
de la sacra, antigua edad. Ni aun de paso me saluda,
ni detienese, ni duda; pero a un busto que en lo alto
de mi puerta fijo esta; sobre aquel busto de Palas,
que en mi puerta fijo esta, va y se posa, y nada mas.
Frente al ave, calva y negra, mi triste animo se alegra,
sonreido ante su porte, su decoro y gravedad.
"No eres - dije - algun menguado, cuervo antiguo que has dejado
las riberas de la Noche, fantasmal y senorial!
En plutonicas riberas, cual tu nombre senorial?"
Dijo el Cuervo: "Nunca mas". Me admiro, por cierto, mucho
que asi hablara el avechucho. No era aguda la respuesta,
ni el sentido muy cabal; pero en fin, pensar es llano
que jamas viviente humano vio, por gracia, a bestia o pajaro,
quieto alla en el cabezal de su puerta, sobre un busto
que adornara el cabezal, con tal nombre: Nunca mas.
Pero, inmovil sobre el busto venerable, el Cuervo adusto
supo solo en esa frase su alma oscura derramar.
Y no dijo mas en suma, ni movio una sola pluma.
Y yo, al fin: "Cual muchos otros tu tambien me dejaras.
Perdi amigos y esperanzas: tu tambien me dejaras.
Dijo el Cuervo: "Nunca mas". Conturbdo al oir esta
cabalistica respuesta: "Aprendio - pense - las silabas
que repite sin cesar, de algun amo miserable
que el Desastre inexorable persiguio tanto, tanto,
fque, por treno funeral, por responso a sus ensuenos,
su estribillo funeral era: "Nunca mas".
Y, del Cuervo reverendo, mi tristeza aun sonriendo,
ante puerta y busto y pajaro rode luego mi sitial;
y, al amor del terciopelo, fue enlazando mi desvelo
mil ficciones, indagando que buscaba, inmemorial,
aquel flaco, torpe, lugubre, rancio cuervo inmemorial
con su eterno: "Nunca mas". Mudo ahora esto inquiria;
mudo ante el, porque sentia que hasta lo intimo del pecho
me abrasaba su mirar; esto y mas fui meditando,
reposandome en lo blando del cojin violeta oscuro
que ya nunca oprimiras, el cojin ~junto a mi lampara
que ya nunca oprimiras, oh Leonora, nunca mas!
Y ensone que en el ambiente columpiaban dulcemente,
emisarios invisibles, incensario inmaterial.
Y exclame: "Triste alma mia: por tus angeles te envia
el Senor, tregua, y nepente con que al fin olvidaras!
Bebe, bebe ese nepente, y a Leonora olvidaras!"
Dijo el Cuervo: "Nunca mas". "Ya te enviara aqui el Maldito,
ya, indomable aunque proscrito, oh profeta o ave o diablo
- dije - Espiritu del mal, a este paramo embrujado
y a este hogar de horror colmado te empujara la tormenta:
dime, oh, dime con verdad: Dijo el Cuervo: "~Nunca mas".
"~Por el Cielo Que miramos, por el Dios en que adoramos,
oh profeta, ave o demonio
- dije - Espiritu del mal: di si esta alma dolorida
podra nunca, en otra vida, abrazar a la aurea virgen
que aqui en vano he de nombrar. La que se oye "Leonora"
por los angeles nombrar!" Dijo el Cuervo: "~Nunca Mas".
Partiras, pues has mentido, o ave o diablo!" clame, erguido.
"Ve a la noche plutoniana! Goza alli la tempestad!
Ni una pluma aqui sombria me recuerda tu falsia!
Abandona ya este busto! Deja en paz mi soledad!
Quita el pico de mi pecho! Deja a mi alma en soledad!
Dijo el Cuervo: "Nunca mas".
Y aun el Cuervo, inmovil, calla:
quieto se halla, mudo se halla en tu busto, oh Palas palida
que en mi puerta fija estas; y en sus ojos, torvo abismo,
suena, suena el Diablo mismo y mi lumbre arroja al suelo
su ancha sombra pertinaz, y mi alma, de esa sombra
que alli tiembla pertinaz, no ha de alzarse, Nunca mas!


Edgar Allan Poe "El cuervo"

 


julio 22, 2005
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Triunfan en tu cuerpo todos los pecados,
Son tus labios rojos flores de mentira.
Son simas de orgullo tus ojos rasgados.
Tus palabras roncas, torrentes de ira.
Tenazas de gula son tus dientes blancos.
Tus pechos, almohadas para la pereza.
Y en tu vientre nubil y en tus firmes flancos,
la sierpe lujuria yergue la cabeza.
No estan los estigmas del sabado impresos
en tu faz de virgen con que atraes y enganas;
mas tu lengua sabe satanicos besos
y el amor de chivo quema tus entranas.
Vas al aquelarre donde clama y brinca
tropel monstruoso. Tu sola presencia
lo para, y sus dardos en tu cuerpo hinca
de la obscena turba la concupiscencia.
Y al llegar el dia te truecas en gata
de ojos verdes, alba piel y finas unas;
y al que a tu misterio de acercarse trata,
le halagas primero, despues le rasgunas.
Enrique Diez Canedo

 


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Mi cama está deshecha: sábanas en el suelo
y frazadas dispuestas a levantar el vuelo.
La muerte dice ahora que me va a hacer la cama.
Le suplico que no, que la deje deshecha.
Ella insiste y replica que esta noche es la fecha.
Se acomoda y agrega que esta noche me ama.
Le contesto que cómo voy a ponerle cuernos
a la vida. Contesta que me vaya al infierno.
La muerte está sentada a los pies de mi cama.
Esta muerte empeñosa se calentó conmigo
y quisiera dejarme más chupado que un higo.
Yo trato de espantarla con una enorme rama.
Ahora dice que quiere acostarse a mi lado
sólo para dormir, que no tenga cuidado.
Por respeto me callo que sé su mala fama.
La muerte está sentada a los pies de mi cama.
Óscar Hahn
El sueño de la alquimista

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